Quizá no importa tanto el nombre del futuro director de RTVE; quizá ni siquiera importa la nueva "transparencia democrática" entre los dos grandes partidos políticos al decidir conjuntamente su elección. Lo que queremos muchos es que la presunta transparencia democrática no termine en esta noticia, y ya no se supo más.

Ójala éste fuera el principio de una televisión que fuera verdaderamente pública, abierta, crítica no sólo con el Gobierno de turno, sino también con los temas de debate, con los formatos y las corrientes de opinión que sólo buscan las mal denominadas "cuotas de audiencia" (sería más exacto llamarlas "cuotas de publicidad"). Una televisión pública no debe estar sólo para competir (con ventaja) en el mercado de las telecomunicaciones; debe dar voz y hablar con los que no tienen voz, con los que son invisibles para los grandes medios. Debe recrear los problemas sociales de la amplia mayoría, que, en la televisión pública tradicional, se han expresado solamente a través de los actores políticos y de esa difusa profesión, que convierte inmediatamente en experto al que la ejerce, llamada periodismo.
Y para que eso ocurra, para que los problemas sociales vayan más allá del reportaje a deshoras o de la noticia de dos minutos, hace falta, es urgente, es indispensable que los movimientos sociales, que las organizaciones de la sociedad civil que quieren cambios y que no siguen dictados políticos, también se expresen en la esfera pública. Se nos olvida demasiado a menudo: la televisión pública es nuestra, no de los políticos ni de los comunicadores profesionales. Por eso la pagamos entre todos y por eso tiene que servir para los intereses de los ciudadanos (hemos dejado de reclamarlo en el momento en que aceptamos que la televisión es sólo un medio de entretenimiento). Y ese detalle significa, tiene que significar mucho más que comprar partidos de fútbol de "interés público", o poseer estupendos corresponsales extranjeros.
Para que la televisión pública sea tal, para que ayude al desarrollo de una democracia deliberativa, que en España está no sólo bajo mínimos, sino casi en peligro, los ciudadanos necesitan ver que no son siempre "hablados" por los políticos y los periodistas, y que, por tanto, tienen derecho a usar su propia voz, a hablar sin la mediación del representante.
¿Cómo conseguimos una televisión más social? No inviten, por ejemplo, a un guionista de televisión a hablar sobre el acoso escolar, si ni siquiera dejan que hable un profesor o un alumno; no digan que no pueden invitar más a menudo a trabajadores para hablar de sus problemas y de sus sugerencias, ¿o es que sólo les interesan cuando les hablan de sus vidas privadas en los talk shows? (Véase Otra televisión es posible, en este blog); no proclamen que la televisión estatal es el "símbolo de la información" cuando no tienen ni un solo presentador inmigrante, ni un solo programa que deje a los inmigrantes expresar sus opiniones y sus dudas; y, por favor, no digan que son democráticos cuando las reglas del mercado están axfisiando y marginando en la parrilla televisiva los programas televisivos de temas sociales; sería mejor que dijeran que son una televisión semiprivada. Sería más honesto por su parte y mucho más esclarecedor para el público, el cual contempla atónito cómo la diferencia entre la televisión pública estatal y las cadenas privadas es que en los telediarios de RTVE es... no lo recuerdo.
A lo mejor esa es la idea: el problema no es la manipulación de RTVE; es que terminemos por olvidar que debería haber una diferencia entre la cadena pública y las demás...
[Para cualquier comentario, os remitimos al Foro. Perdón por el spam]
5 Comentarios a "Y dijeron que la televisión pública era por fin democrática (Sobre el nombramiento de Luis Fernández como futuro presidente de RTVE)."
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Raúl,
Bien que te ocupes de la noticia, del "consenso" jaleado ayer por El País, del PP y el PSOE, en torno al nombre del nuevo periodista que conducirá TVE. A este le largaron de Tele5 después de la campaña electoral triunfal del PP en le 2000. Su valía profesional parece garantizada. A ver qué es lo que hace, lo que le dejan hacer... Creo que las públicas de este país son semi-privadas, como tú escribes, pero también gubernamentales (Telemadrid vs. TVE es un buen contraste para los del Foro).
La distorsión ue introducen las "públicas" es brutal y doble:
- en el mercado publicitario, jugando como una privada más, pero acogotando a estas últimas, porque además las públicas cuentan con presupuestos pagados por todos,
- en el terreno político, jugando como mamporro al enemigo y/o balsa de aceite de la ciudadanía (según convenga al gobierno que la controle)... y dando a entender que la oposición o habla desde foros propios o no existe... y ya no digamos el tejido social..
en fin, un desastre... a ver si este "cargo" se carga algo de una vez... ahí va una propuesta, cesen al Milá de una vez por todas, ¿es que nadie recuerda la entrevista que les hizo a los Bush el mismo día 13 de marzo de 2004? Entonces disparaba la munición del PP (y de calibre)... ahora, con corbata, habla por ZP. ¿Es que nadie recuerda nada en este país?
No creo que sea La Solución Definitiva pero creo que arreglaría algunas cosas: ¿para cuándo el tantas veces prometido como aplazado Consejo del Audiovisual?
Si partimos de la idea de que la televisión no e un producto de primera necesidad, y que sirve para informar (?) o para pasar el rato, y dado que en estos tiempos nos podemos informar más y mejor de otras muchas maneras, nos queda la opción de la televisión como medio de entretenimiento: y puesto que entretenerse o no es una opción (y muchas las opciones de cómo entretenerse) parece razonable que la televisión pública (o privada) debería pagársela (al menos en una parte muy significativa del presupuesto) quien quisiera verla, disfrutarla o padecerla, a través de los impuestos.
De forma que, si en la tele pública se diera la "doble distorsión" que señala acertadamente Víctor, quedaría como principal responsable el ciudadano, que no tendría excusa ya para ver, comparar y decidir (y de que decidamos todos es, en principio es de lo que se trata).
Sin duda, RTVE será mejor con esta nueva política. Habrá los mismos representantes de gobierno y oposición, aunque se echa en falta más importancia de los sindicatos. De todas formas, por fin se acaba con el monopolio de la televisión pública por parte del partido gobernante.
Jaasán.
laespanaactual.blogspot.com
Creo que lo que hará que TVE sea mejor será la prohibición de endeudamiento de este medio (si se cumple). Sinceramente no me fío nada de los políticos. Si de verdad querían hacer una televisión pública independiente tenían el modelo de la BBC.
Afortunadamente si no pueden endeudarse muchos de los peores programas no podrán financiarse y tendrán que tirar de contenidos hasta ahora marginados para rellenar la parrilla.